Educar en paz cada día un tesoro que cuidar y crear

Hoy celebramos el día de La Paz, la no violencia, algo que realmente deberíamos celebrar cada día, yo me imagino La Paz como un tesoro, el más valioso que puede tener el humano, porque sin ella la felicidad no existe.

La violencia contamina el alma, el cuerpo, la mente, las relaciones con los demás… vivir cada día sintiendo  la violencia de otro sobre ti es terrible, vivir cada día dejándote secuestrar por la violencia y ejerciéndola sobre otros es terrible; por ej hacia los niños, pegar a los más pequeños de la casa cuando hacen algo que no nos gusta o que está “mal” es un modo de enseñarles las cosas que tiene un alto precio en su bienestar. Con esto solo se enseñan  dos cosas: a tener miedo o a guardar ira.

Tenemos que romper barreras, tenemos que hablar claro  y dejar  de defender lo indefendible: pegar para enseñarles  a hacer algo o a no hacerlo no es educar, es imponer usando la fuerza con los más débiles. Es dejarse llevar por el  propio malestar interior que siente el adulto, es el no saber controlar, manejar sus propias emociones de miedo o ira y sacarlas fuera contra quien no puede defenderse.

Pegar un cachete, un coscorrón, es pegar, es violencia. Insultar llamar idiota, tonto… es violencia.

Para mí en la crianza hay algo que marca mi camino, algo realmente simple: NO HACER A MIS HIJAS, HIJO LO QUE NO QUIERO QUE  ME HAGAN A MI o en positivo: TRATARLOS COMO ME GUSTA QUE ME TRATEN A MI.

Si me equivoco no quiero que me lo digan pegándome o gritándome, quiero que me traten con amor y respeto, que me ayuden a aprender lo que no se.

La violencia contra las mujeres y los niños tiene que acabar, entre todos tenemos que poner fin a algo tan injusto, inútil y sin sentido. Nuestro papel como madres, padres e educar a hijos, hijas desde la paz, desde el respeto al otro. Para lograr esto el camino es educar en el respeto,  es respetar a nuestros hijos, para que ellos sean capaces de aprender a respetarse a sí mismas/os y a la vez respetar a los demás.

Si uno no puede controlar su rabia, que la saque sí, pero en un espacio de seguridad, que se compre un saco de boxeo y se desahogue con él o se haga unos kilometritos corriendo o mil cosas que se pueden hacer antes de escupir la rabia con la familia……

Pegando, insultando no se educa.

Los niños para aprender a convivir en familia, para aprender las normas, rutinas, etc., necesitan a  un adulto que pueda manejar sus emociones de rabia, miedo, frustración, un adulto paciente que camine a su lado y pueda comprender que todos hemos sido niños y  todos cuando hacíamos  “algo mal”, cuando estábamos aprendiendo y aprender es fallar, deseábamos encontrar en la mirada de nuestros padres amor y comprensión, ninguno necesitaba para aprender gritos, insultos o golpes. Realmente el humano viene preparado para aprender, solo hay que tener la paciencia para acompañar durante este proceso.

No digo que no haya que enfadarse el enfado como todas las demás emociones son importantes y tienen sus funciones para ayudarnos a vivir en bienestar, ¡claro que en la crianza está el enfado! y tiene su papel para ayudarnos a poner límites claros a nuestros hijos para decir NO cuando es necesario.

Si salimos de nuestro dolor podremos ver que nuestros hijos son aliados y no enemigos que  no necesitan  matones que a la mínima suelten un cachete. Necesitan  guías, un buen guía no pega, un buen guía expresa, también se equivoca, habla, comparte, acompaña, escucha, escucha y vuelve a escuchar. Un buen guíe pide perdón y sabe perdonar. La Paz empieza por uno mismo.

by Sandra Rosa Aragón. Psicóloga de Aula Futura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

Comparte