Cómo sé que mi hijo está preparado para dejar el pañal, dormir solo, dejar la siesta, etc.

Quitarle el pañal, dejar la teta, dormir solo, adaptarse a la escuela, dejar la siesta, etc.

Cada etapa que el niño va aprendiendo o haciendo, nos asaltan las dudas de cómo, cuándo…  si uno se pone a pedir opiniones, podemos entrar en terreno farragoso, pues aquí para gustos los colores, según la corriente por ejemplo que siga el psicólogo dirá una cosa u otra, el pediatra tendrá otra distinta, la suegra, la vecina… en fin cada uno irá con su coletilla propia como si fuese una verdad absoluta y nos cansaremos de escuchar: “pues al mío…”, “pues yo hice…” o el típico y muy frustrante para cualquier madre, padre: “ah, pero tu hija/o todavía toma, tiene, duerme o aún no hace, dice…”

 

Cada vez tengo más claro una cosa, que las verdades absolutas no existen y que nuestra misión como madres/padres, no es comparar a nuestro hijos con los otros, ni escuchar las miles de experiencias de los demás, NUESTRO OBJETIVO COMO MADRES/PADRES es aprender a escuchar-nos, a escuchar a nuestros hijos, hijas y a nosotras/os mismas/os.

Cada etapa de los niños, cada aprendizaje o nueva habilidad alcanzada por nuestros hijos se puede vivir de muchas maneras: desde la calma o desde la ansiedad. Cada aprendizaje y logro conseguido en esta etapa tan importante de 0 a 3 años podemos experimentarla, cómo un camino lleno de retos que irán alcanzándose cuando el niño/a este preparado/a, o como un camino lleno de preocupaciones y “sinvivires” dominado por la prisa y la comparación de nuestros hijos con los demás, la clave ¿dónde está pues? para lograr lo primero, criar en calma:

En centrarme en mi hijo y no en los demás, en centrarme en mi y no en los demás.

¿A quién le costaría menos subir el Everest? a quien se haya entrenado, lleve el material apropiado ¿o a quien no? ¿es obvio no?, pues a quién se haya entrenado y este preparado para ello. Pues en el caso de alcanzar estas etapas: a dejar el pañal, a dormir solo, a comer de todo, a entender que no es no sin rabietas… ocurre igual, cuando el niño esté preparado para hacerlo lo hará. Por mucho que queramos que un bebe de 6 meses camine, por mucho que nos pongamos todos los días con él o ella a entrenarlo, insistir, pedirle… este bebé no podrá satisfacernos porque no esta preparado a ningún nivel: ni cognitiva ni emocionalmente (que locura sería un bebé andando con 6 meses, no creo que la especie humana hubiese sobrevivido si nuestra motricidad fuese antes que una base de maduración mínima, ¡¡sería para morirse de miedo!!…), ni físicamente… lo único que ocurrirá si nos empeñamos en que ande a estas edades es que ambos acabemos frustrados.

Pues bien lo mismo ocurre cuando nos adelantamos a alguna etapa de nuestros hijos, porque “toca ya que lo haga”.

¿Qué nos dirá que está preparado? Que la cosa vaya fluyendo con relativa facilidad, por ejemplo dejar el pañal, si el niño esta preparado para hacerlo nos será más fácil, casi irá solo de modo natural (claro esto tiene sentido), pero cuando no lo está y nos adelantamos a su momento será una tortura: no te separarás de la fregona, ropa de pis a mogollón, niño llorando, tú enfadada… La cosa natural de dejar el pañal parece más una misión imposible y desesperante que un proceso propio del desarrollo, así que si todo se está convirtiendo en un mundo, y aquello no hay por donde cogerlo, ¿qué se puede hacer?

PÁRATE y ESCUCHA lo qué estas sintiendo: ese enfado, desesperación, ese sentirte desbordada/o, escucha ese “algo no va bien”, no como culpa tuya o de tu hijo, sino como culpa de una sociedad que tiene mucha prisa porque nuestros bebés crezcan, por hacer independiente lo que nace dependiente, plántate contra ella, contra el sin sentido de que todos aprenden y son iguales, nada más lejos de la realidad, cada uno es diferente ¡por suerte! y cada uno tiene su ritmo de hacer y aprender.

CAMBIA, no tengas miedo de cambiar, de probar otra cosa, de dar marcha atrás, no pasa nada por intentarlo y darte cuenta de que no es vuestro momento, puedes posponer la idea para más adelante, comprender que igual no es el momento de dejar el pañal, de que duerma solo, de que coma de todo, de que entienda el NO sin rabietas, etc.

O,  por ejemplo, si se sigue en el empeño de continuar, permítete cultivar una mayor paciencia porque al menos ahora sabes que no lo hace para fastidiar o porque no le da la gana, sino simplemente PORQUE AÚN NO ESTA PREPARADO PARA ESCALAR ese EVEREST, necesita más preparación, la cual irá logrando mucho mejor si te tiene a su lado y lo acompañas en este ascenso con una dosis de paciencia y amor extraordinario, sabiendo que al final lo logrará, sólo tienes que seguir su ritmo y no el de los demás. Ánimo amig@, ¡estamos en el camino de educar corazones felices!

by Sandra Rosa, Psicóloga de Aula Futura.

 

 

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